Mascotas

Mentiras sobre la toxoplasmosis y los gatos

8 febrero, 2016

Demasiadas mentiras y mitos han circulado siempre en torno a la enfermedad de la toxoplasmosis en las mujeres embarazadas y su relación con los gatos. En Eco-Jardín queremos desarmar una por una todas estas falsas creencias y demostrar como, en la mayoría de los casos, lo único que se pretende es justificar el abandono del animal. De hecho, el 13% de los abandonos de gatos en España al año vienen motivados por el nacimiento de un hijo, lo que supone algo más de 3.000 casos anuales. Muchos futuros padres y madres se dejan llevar por miedos infundados y mitos que en ningún caso están basados en datos científicos. En este caso, como en muchos otros, la ignorancia y el desconocimiento son tremendamente peligrosos y, de la mano, han conducido a muchas mascotas a la calle.

La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por un parásito que puede producir malformaciones en el feto como hidrocefalia o problemas en el aprendizaje. Más allá de que la mujer conviva o no con un animal, lo realmente peligroso es que coma carne poco cocinada o frutas y verduras mal lavadas. Además, si la mujer tiene anticuerpos frente a la toxoplasmosis porque ha sido infectada antes de su gestación, no habrá contagio de la madre al feto porque su inmunidad la protegerá frente a nuevas infecciones. De la misma forma, un felino que no está infectado por el parásito no transmitirá la toxoplasmosis a una mujer embarazada ni a cualquier otra persona. Así que si nuestro gato es domestico 100%, atendemos correctamente a su calendario de vacunación y solo le damos comida comercial no hay ningún problema. En otras palabras, un gato al que le renovemos el agua a diario, que no coma carne cruda y que tenga todas las vacunas al día no va a contraer la enfermedad y mucho menos contagiarla a una persona. Si hablamos de un gato callejero que come ratones vivos la cosa cambia. Pero si nuestro gato no sale de casa no pasa nada porque conviva con una mujer embarazada.

enfermedad toxoplasmosis

El culpable de la enfermedad es el parásito T. gondii. Este puede entrar en el organismo por varias vías: por comer fruta y verdura lavada de manera inadecuada, carne cruda o embutidos sin cocer. Existen numerosas evidencias científicas que demuestran que el contagio en la gran mayoría de los casos se produce de esta forma. Para ser aún más conscientes de que se estigmatiza al gato solo por desconocimiento hemos de pensar una cosa ¿qué pasa con las veterinarias que siguen en contacto con gatos a diario mientras están embarazadas? Como decimos, el contagio también puede producirse a través de las heces de los gatos. Pero no de los domésticos ya que estos no están expuestos al parásito. Los síntomas de la toxoplasmosis son similares a los de la gripe, es decir, fiebre y malestar general. El tratamiento para la toxoplasmosis es también parecido.

enfermedad toxoplasmosis

El riesgo más elevado de que la enfermedad de la toxoplasmosis afecte al feto se da durante el primer trimestre de gestación, aunque si se atiende a unas pautas para evitar el contagio, este se reduce drásticamente. Cuando una mujer se queda embarazada lo primero que ha de hacerse es un análisis de sangre para saber si está inmunizada contra la toxoplasmosis o si carece de anticuerpos frente a la enfermedad y es susceptible de contraerla. Si tiene gato y este siempre se ha alimentado con pienso y está controlado desde el punto de vista sanitario, no estará infectado y no podrá contagiar la enfermedad a la mujer gestante. No obstante lo llevaremos al veterinario para saber si tiene o no el parásito sin olvidar que un gato sin toxoplasmosis no podrá contagiar nunca a una embarazada. Tampoco si la mujer está inmunizada frente al virus de la toxoplasmosis, algo que se comprueba al inicio de la gestación con un simple análisis de sangre. En todo caso, conviene que el animal no acceda al exterior donde podría cazar ratones o pájaros. De todas formas, nunca está de más extremar las medidas de higiene como por ejemplo usar guantes al limpiar la bandeja del gato para evitar el contacto con sus heces. Por todo lo anterior, tanto veterinarios como médicos insisten en que no es necesario interrumpir la convivencia con el gato para enfrentar un embarazo. Si una pareja opta por deshacerse del animal, será por otras razones pero nunca podrá ampararse en cuestiones médicas porque, como hemos demostrado en esta entrada, no existen.

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